Lo que quiero en mi vida es simple y mundano, lo sé desde antes de empezar el 2025 pero me desbordé debido a la presión a la que yo misma me estaba sometiendo: complacer a los demás. Caí en la impulsividad y en dejar que el miedo se haga responsable de mis decisiones, sintiendo que así arreglaría el mundo, fue ahí cuando mi ego se hizo cargo de mis emociones.
Desde que tengo uso de razón no recuerdo tener una meta más que sobrevivir, disfruto de vivir sin control y a lo que yo le llamo mi anonimato. Me expreso mediante mi estética, mis palabras y mis sentimientos, hago arte mediante mi individualismo, en japonés el termino ''ikigai''. Quiero un hogar, una familia, dar paseos por la playa, sentarme en una terraza a ''hacer la fotosíntesis'', compartir mis días con mis seres más queridos y viajar mucho. Nunca he sido de anclarme durante un largo periodo de tiempo a algo, he probado muchas cosas en mi aún corta vida, algunas satisfactorias y otras no tanto.
Cuando llega el dolor, acabo razonando con la misma respuesta la cual es mi libertad, que no me corten las alas porque ahí es cuando aterrizo sobre el asfalto. Soy un número más en la sociedad y soy feliz con ello, no me importan los medios sólo los resultados. Deseo decidir mi vida fuera de los prejuicios que tanto he implementado en mi persona. Echo de menos luchar como lo hacía, no los malos hábitos. Me gustan los cambios, mi pareja, mis amigas, por supuesto mi familia, levantarme por las mañanas sobre la misma hora, asearme, maquillarme, escuchar podcasts y música, ir de camino al trabajo con mis auriculares mientras pienso en lo próximo que escribiré en mi diario, sentirme realizada al llegar a casa, ver como progresando en mi proyecto: ser la mejor versión de mi misma.
Esa es Yanire.